Episodio 23. El cliente… tóxico

Buenos días, este jueves de justo antes de la Nochebuena. Mes de fiestas y festividades, mes de cierres de proyectos, a punto de cerrar el año y abrir el siguiente, con la gran y sana intención de mejorar el presente. Y en el episodio de hoy os quiero hablar de algo que nos va a acompañar en nuestra vida como freelance y que tarde o temprano acaba apareciendo, dando igual el tiempo que lleves: el cliente tóxico. Tema, muy, muy interesante.

Puede que hoy mi voz suene extraña, pero estoy con un buen trancazo. Típico de estas fechas, pero que vamos, con esto de estar en mitad de una pandemia ya no estás seguro de lo que puede ser. Espero que sea tan solo un resfriado. Os pido perdón si no sueno como siempre, aunque lo único que hago es sonarme todo el tiempo.

Pero antes, mi nombre es Javier Vega, artista 3D y desarrollador web aderezado con dosis de marketing online para que nuestros trabajos acaben dando sus frutos y que no es otra cosa que vivir de lo que más te gusta. Soy fundador de Cursos Online en Zao3D, donde imparto cursos de 3D, edición de vídeo y edición fotográfica. Por sólo 10€/mes tienes acceso, sin límites, a más d 600 vídeos explicativos, paso a paso.

Los clientes tóxicos a lo largo de tu vida como freelance

Y vamos al tema de hoy. Si, el cliente tóxico. Seguro que más de uno se ha topado con alguno en su camino como freelance. Y si no ha aparecido todavía, prepárate, por acabará apareciendo. Si, y es que el trato con el cliente sigue siendo el trato con un humano. Y los humanos ya sabemos cómo somos. Hay de todo. Pero vamos a especificar un poco más en qué consiste un cliente tóxico y para ello lo que haré será clasificarlos por tipo. Aunque hay algunos que son una mezcla de todos. Pero vamos, que los vas a reconocer.

Con el tiempo y la experiencia acabas detectándolos. Los ves venir de lejos. Se te agudiza el olfato para detectarlos. Y eso es bueno, porque lo que hay que hacer, suene como suene, es que desaparezcan de tu vida.

No voy a hablar de casos personales, pero este mes he sufrido y me he topado con uno de ellos. Puede que esta experiencia me haya dificultado que la semana pasada me fuera imposible grabar el episodio semanal de este podcast, que me consta que os está interesando y gustando.

Como he dicho, no voy a personificar ni al cliente ni el tipo de proyecto. Este tipo de clientes te lo vas a encontrar y da igual si es para un proyecto de 3D, un diseño de un logotipo o el desarrollo de un sitio web.

Vayamos por el primer tipo, por empezar por uno. No hay una clasificación de mejor a peor o viceversa. Es según me voy acordando.

El perezoso

Esta categoría, no animal, incluye un tipo de cliente que, como todos los que vas a escuchar aquí, hay que evitar. El cliente perezoso te va a decir que si a todo lo que le pidas. Se mostrará entusiasmado y tomará notas durante toda la reunión. Y después de la reunión, pasan los primeros días. Y de momento no sospechas nada. Pero empiezan a pasar las semanas y es cuando empiezas a escribirle un primer correo recordándole que estás esperando material para, al menos, poder empezar con el trabajo. Si te contesta el mismo día, estás de suerte. Y cuando te ha contestado, suele ocurrir que tiene mil excusas. Intentas recordarle que tenemos unos plazos paraa acabar el proyecto y otra vez con el mismo entusiasmo te dice que te lo manda esa misma semana.

Como ves, ya has perdido bastante tiempo y te acabas de comer una o dos semanas y todavía no has empezado.

Este proyecto empiezas a ver que no lo vas a acabar a tiempo ni para cobrarlo el mes siguiente. Porque suele pasar que después de este primer recordatorio, vuelve a pasar lo mismo. No más respuestas. Y tú ya no sabes si esperar un par de días más o añadir otra semana más de retraso al proyecto.

Con cada uno de los tipos de cliente tóxico que voy a comentar vamos a aprender. Y gracias a esa experiencia estaremos a tiempo, primero de detectarlo y segundo, y no menos importante, de dejar claro en tus presupuestos los tiempos de entrega de materiales por parte del cliente.

El tacaño

A este también lo vas a ver venir. Ya en la primera reunión te va a regatear cualquier valoración que le vayas a hacer. Ya estás sobre aviso en este momento. Te va a pedir descuento porque te ha venido de parte de no se quien, te va a pedir descuento porque es el primer proyecto contigo. Se las sabe todas y se le nota un experto en el regateo. Puedes aceptar este tipo de cliente, pero ya sabes que te va a costar cobrar y que lo más probable es que sea un tipo de persona que no sea capaz de valorar tu trabajo. Si de un inicio ya te regatean precio, huye. Vas a trabajar más horas de las que te imaginas y tu esfuerzo no se verá recompensado. Yo me los quito de encima rápido. Ya tengo unos precios, una experiencia, que es lo que pagan. Y si no, pues que sigan buscando.

El exigente y nunca, pero nunca, satisfecho

Este es de los más frustrantes. Si, porque nunca va a estar satisfecho y nunca tendrá ni la más mínima pizca de empatía. Y suele darse mucho en trabajos de tipo creativo. Es una persona que tiene una idea o expectativa metida en su cabeza y que la mayoría de veces no termina por reflejar o hacerte ver. Vas a hacer un montón de horas y siempre que vayas a mostrar un progreso lo harás con esa inseguridad de que ya te sabes la respuesta y que a saber por donde te va a salir ahora. Que si la línea es más gruesa por la base que por arriba, cosa que ya te había dicho antes, pero ahora no está satisfecho. Y así puedes estarte mucho tiempo con la consiguiente frustración. ¡Corre! ¡Huye como loco de este tipo de cliente! Pueden llegar a ser desesperantes.

De parte de un amigo o familiar…

Ufff… delicado este tipo de cliente. Este suele darse mucho al principio, cuando estás empezando con tus proyectos y prácticamente aceptas cualquier cosa. Lo peor del caso, es que este tipo de cliente ya es consciente de eso y va a tratar de aprovecharse y además con total confianza puesto que de una forma u otra tienes vínculos de amistada o familiar con el. Y además suele darse la situación de que además te pide un precio muy bajo. Cuando recibo un encargo de un familiar o amigo, lo que hago es derivarlo a otro profesional. Piensa que si lo llevas tu, con tanto roce y confianza acabarás muy incómodo.

El cliente aprovechado

Este es un cliente que a veces no lo ves venir, de primeras. Pero con el tiempo acabas calándolos y has de saber dónde y cuándo parar. Es un cliente que cuando empiezas todo parece correcto, no te pide descuentos, te paga la primera parte del proyecto. Yo suelo cobrar el 50% por adelantado gracias a las experiencias pasadas y además te suele servir como filtro justo antes de liarte a trabajar. Pues bien, este tipo de cliente suele ser muy habilidoso con su verborrea y tratará de seguir sacándote trabajo gratis. Porque el ya se considera cliente. Y claro, te pide una cosita por aquí, que según el eso no es nada para ti. Después otra cosita por allí, que por qué vas a cobrarle por eso. Lo mejor en estos casos es dejarle claro que no trabajas ni una sola hora gratis. Que si algo me cuesta hacerlo poco o mucho tiempo es gracias a ser experto en el tema. Déjaselo claro y al siguiente proyecto. No hay que perder más tiempo con él.

El moroso

Este siempre acaba apareciendo, tarde o temprano. Y suele ser dificil de detectar porque también es un experto en lo suyo: no pagar. Así que todo irá como la seda. Incluso te mandará los materiales a su debido tiempo. Los feedbacks y reuniones muy cordiales y productivas. Pero llega el día en el que le mandas la factura y… desapareció. No da señales de ningún tipo. Ni por correo. Ni por teléfono. Nada. Te quedas con dos palmos de narices, con una factura emitida, que tiene un IVA que vas a tener que pagar tu de tu bolsillo en el siguiente trimestre. Por eso va bien, y lo hago siempre, lo de cobrar el 50% por adelantado. Es un muy buen filtro. Y si te dan pegas por eso, pues ya sabes, ni pierdes el tiempo ni el dinero. A por otra cosa.

El histérico y maleducado

Si, alguien maleducado e hiriente con sus palabras. Tengo que reconocer que este es el que menos te vas a encontrar y es raro, pero cuando te lo encuentras te deja una sensación de agobio y estrés impresionante. Con este tipo de cliente, si te lo encuentras es casi mejor acabar cuanto antes con él. Y si necesitas abortar el proyecto, incluso sin cobrar el siguiente 50% pues nada, adiós. Es realmente desagradable que alguien te trate con poco respeto. Además te deja en fuera de juego porque no te lo esperas o no te lo has visto venir. Así que lo mejor es respirar profundamente, y… DESPEDIDO.

Si, como ves, es importante que sepamos como despedir a nuestros clientes. Somos freelances y trabajamos para nosotros mismos, y lo que no queremos es tener «muchos jefes» caprichosos, maleducados o que te hagan perder el tiempo. Si te has topado con alguno de ellos, lo mejor es deshacerte de él. Lo que si te recomiendo es que antes de hacerlo, ya sea por llamada o por correo es que lo hagas lo más relajadamente posible y con todo el respeto del mundo.

El universo de clientes tóxicos

Da para un pequeño universo este tema. El universo de los clientes tóxicos. Pero que quede claro, la mayoría de los clientes no van a ser de este tipo, pero con que te entre uno de estos es suficiente para amargarte por un tiempo. Por eso aprende a deshacerte de ellos o detectarlos antes de tiempo.

Supongo que habrás tenido alguno de estos, alguno diferente o una mezcla de varios. Me encantaría saber si habéis tenido alguno. Sería divertido hacer una clasificación.

2 comentarios en «Episodio 23. El cliente… tóxico»

  1. Muy acertado el desglose Maestro. También he tenido algún cliente EXIGENTE, Y MALEDUCAD@, y añadiría incluso DESAGRADECID@. Dos días antes de acabar le dije que no continuaba,…, eso si yo ya lo había cobrado todo, pero era mínima la diferencia que podía perder el client@ por esos dos días.
    De todo se aprende.

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    • ¡Gracias! Y es un desglose corto porque seguro que hay de muchos tipos. Pero bueno, tenemos que aprender a convivir con esto. Tarde o temprano acaban apareciendo. Y si, el DESAGRADECIDO también habría que incluirlo. ¡Muchas gracias por comentar!

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